Los tres cerditos y el lobo feroz

Érase una vez tres cerditos que debían construir sus hogares para protegerse de los intentos del lobo feroz. Un cerdito planificó construir su casa de paja, para lo cual se aprestó a buscar algunos troncos para armar un esqueleto y mucha paja, y comenzó a construirla. Pensó que si la construía más rápidamente podría continuar cantando y ejecutando su flauta. La construyó rápido y se puso a cantar y a disfrutar de su flauta.

El segundo cerdito planificó construir su casa de madera. Buscó mucha madera en forma de troncos y comenzó a construirla. Él pensó que si hacía su casa algo más fuerte podría salvarse del lobo feroz y a su vez disfrutar del canto y de su violín. No quería tardar más de lo necesario. Una vez construida su casa se puso a cantar y a disfrutar del violín.

El tercer cerdito diseñó su casa pensando en una protección total. Dispuso que la construiría con ladrillos y techo de tejas, con columnas muy fuertes y paredes que resistieran las inclemencias del tiempo y especialmente al lobo feroz. Comenzó a dedicarle todo el tiempo necesario para una construcción de calidad. A la mitad de su obra llegaron los otros cerditos, que ya habían terminado de edificar sus casas y se burlaban del tercer cerdito y le reclamaban que le dedicase tanto a su hogar.

-Voy a dedicarle todo el tiempo necesario a mi casa. Llegará el lobo feroz y no podrá derribar mi casa.

Pero los cerditos seguían burlándose de su hermano constructor y cantaban alegremente. Siguieron así todo ese día y el siguiente. Un día cantando alegremente los dos cerditos se encontraron al lobo feroz que calmadamente les saludó. Cuando vieron de quién se trataba corrieron a refugiarse en sus casas respectivas.

El lobo llegó a la casa de paja y conminó al cerdo a salir, cosa que el cerdito no hizo. La furia del lobo fue tan grande que sopló hasta derribar la casa. Mientras esto sucedía el cerdito aprovechó para salir de la casa y llegar hasta la casa del hermano. Una vez adentro ya el lobo corría hacia la segunda casa.

En la segunda casa, solicitó que ambos salieran, a lo que ellos se negaron. El lobo se llenó de rabia y sopló fuerte hasta que los cimientos de la segunda casa emitieron un ruido que hizo pensar que se caería. El lobo continuó soplando aún más fuerte al punto que la casa comenzó a volar. En pocos minutos la casa fue derribada también. Los cerditos aprovecharon la resistencia a caer de la casa para escapar y llegar a la casa de su hermano.

Al llegar a la tercera casa su hermano los dejó entrar para que estuvieran protegidos, pero les recriminó la poca visión que tuvieron al fabricar sus casas. Discutían al respecto cuando sintieron golpes en la puerta, pero como era tan fuerte el lobo no pudo ni moverla.

-Soplaré y soplaré hasta derribar su casa. Será fácil derribarla. Ya verán.

Entonces, el lobo les dijo que salieran; de no hacerlo soplaría hasta derribar la casa. Al no encontrar respuesta, sopló y sopló lo más fuerte que pudo. Siguió soplando hasta que no pudo sino desistir de su intento de comerse a los cerditos. Al final, el lobo optó por irse resignado que no podría comerse a los cerditos definitivamente.

Cuando estuvieron seguros decidieron construir sus casas de ladrillo igual que la del hermano para gozar de la misma protección. De esta forma aprendieron de su error e hicieron las cosas correctamente a partir de ese acontecimiento.

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