Alicia en el país de las maravillas

Un hermoso día de primavera, se encontraba una joven llamada Lucy intentando enseñarle unas lecciones de historia a su hermana. Su hermana era una niña algo distraída, tenía una imaginación muy activa y por este motivo le costaba un poco prestar atención, su nombre era Alicia.

Alicia y su hermana estaba sentadas debajo de la sombra de un árbol y mientras Lucy hablaba sobre historia, Alicia estaba muy ocupada observando el aleteo de las mariposas u observando como danzaban con el viento las hojas del árbol.

¡Oye! Presta atención a la lección — le dijo Lucy a su hermana — siento que estoy hablando sola.

Ay, Lucy, la lección está muy aburrida — contestó Alicia — mejor vamos a jugar, mira que hermoso está el día, es perfecto para hacer otra cosa más divertida que estudiar.

Luego de aprender la lección podemos jugar, por el momento ¡presta atención!

Por mucho que se esforzara, Alicia, no podía concentrarse. Luego de un rato, fue tanto el aburrimiento que se quedó dormida.

Alicia soñó que había viajado a un país hermoso, donde había muchas flores de muchísimos colores, aves de tamaños muy grandes y con picos extraños, era un país bastante peculiar con criaturas muy peculiares.

Los campos tenían hierba tan verde que casi deslumbraba, Alicia decidió dar un paseo por aquél magnifico país, comenzó a caminar mientras observaba maravillada a su alrededor — Hola, ¿cómo estás? — escuchó Alicia. Giró la vista a todos lados sin ver nada —Aquí arriba — repitió la vocecita. Cuando Alicia vio hacia arriba, pudo ver una hermosa mariposa que revoloteaba cerca de ella. Luego de observarla por un instante se dio cuenta de que era la misma mariposa que estaba observando cuando su hermana, Lucy, estaba hablando sobre la lección de historia.

¡Puedes hablar! — exclamó Alicia sorprendida.

Claro que puedo hablar. Noté que me observabas mucho cuando tu hermana estaba intentando enseñarte sobre historia.

Entonces ¿no estoy soñando? ¿esto es real?

Claro que es un sueño, pero debes tener presente que a veces los sueños se hacen realidad.

Alicia, maravillada le contestó ­—Sí, te observaba, es que me pareces muy hermosa y llamativa. En realidad, nunca había visto una mariposa tan hermosa como tú.

Pues, muchas gracias — contestó la mariposa ruborizada— pero ahora necesito pedirte un favor.

Lo que quieras.

Necesito que cuando regreses le prestes atención a tu hermana, se que la historia muchas veces es un poco aburrida, pero ella se está esforzando por ayudarte y enseñarte cosas nuevas e importantes, no lo hace por aburrirte, lo hace por tu bien.

Lo sé — dijo Alicia algo avergonzada.

Además, para cada cosa que quieras hacer hay tiempo. Hay tiempo para estudiar, para aprender, pero también hay tiempo para divertirse y jugar. Cuando seas un poco mayor te aseguro que agradecerás a tu hermana todo el tiempo que te dedicó, para enseñarte y también para jugar, porque escuche que te prometió que jugarían luego de que estudiaras tu lección.

Si, es cierto — respondió Alicia — creo que he sido algo mal agradecida e injusta con Lucy, volveré y le prestaré atención a la lección.

Muy bien, yo te regalo esto para que me recuerdes — dijo la mariposa mientras colocaba una hermosa flor amarilla en la mano de Alicia — ahora ya debes irte, quizá nos veamos algún día.

Alicia despertó y vio a Lucy ante ella hablando sobre la lección de historia. Alicia, le prestó atención como nunca antes, incluso, pudo aprender muchas cosas de memoria. Lo más extraño es que, cuando Alicia revisó sus bolsillos, encontró una pequeña flor amarilla muy hermosa ¿Su sueño habría sido real?

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