El pulpo valiente

Todo era alegría y risas en el arrecife de coral en el fondo el mar de quien sabe dónde. Todos contentos y alegres celebraban la llegada de Lucía, una hermosa estrella del cielo que se había convertido en fugas para poder llegar al mar transformada estrella de mar.

Todos estaban alegres pero los que estaban más felices eran los erizos de mar porque verían a Orlando el pulpo.

En un momento de silencio se oyó una voz cuyo origen era desconocido.

-Otra vez los engañé. Dijo Orlando, saliendo del arrecife de coral.

Todos rieron y le pidieron a Orlando jugar al personaje desconocido.

Él cambió su forma y les dijo:

– ¿En qué me he convertido?

– En medusa huevo frito.

– Ja ja ja, sí.

En ese momento sonó un fuerte ruido. Orlando les dijo:

-¡Escóndanse! ¡Escóndanse!

Esa es la alarma y debemos protegernos.

Al instante llegaron las medusas huevo frito con los últimos informes de la situación.

Orlando, tus primos venían a la fiesta y fueron acorralados por las damiselas.

¡Ajá!. Ya verán.

Salieron en carrera todos para tratar de ayudar a los pulpos cabezudos primos de Orlando.

En el camino le preguntaban a Orlando, en qué se iba a convertir y él respondía con un: “Ya verán”.

Cuando llegaron Orlando se había convertido en coral negra y amarilla de aspecto muy temible y les gritó a las damiselas:

– ¿Así que acorralaron a los pulpos?

Las damiselas asustadas gritaban: ¡Una coral, una coral!

Cuando las pececitas se fueron, se unieron con los pulpos y estos le agradecían a Orlando su eficaz acción.

Regresaron a la fiesta y siguieron divirtiéndose y celebrando la llegada de Lucía.

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