Los tres pelos de oro del diablo

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Hubo un tiempo en que una mujer tuvo un hijo, un hijo que naci√≥ de pie. Todo el mundo le dec√≠a a la madre que era un ni√Īo muy especial e, incluso, le pronosticaron que se casar√≠a con la hija del rey. Al rey no le gusto dicho pron√≥stico, as√≠ que fue donde la familia y les ofreci√≥ a los padres que le dieran a su hijo para que pudiera criarlo adecuadamente, ya que ellos eran muy pobres. Los padres del ni√Īo, al principio, se negaron, pero el rey los amenaz√≥ y √©stos no tuvieron m√°s remedio que entregarlo.

El rey tomo al ni√Īo, lo coloco en una canasta y lo arrojo al r√≠o con la intenci√≥n de que muriera ahogado. Pero la cesta, flotando, lleg√≥ a un molino donde fue rescatada por un obrero que la entreg√≥ a sus amos. √Čstos se apiadaron del peque√Īo, lo recogieron y lo criaron.

Un d√≠a, a√Īos despu√©s, el rey fue sorprendido por una tormenta y entr√≥ en el molino buscando refugio. Al ver al muchacho pregunt√≥ si el joven que all√≠ estaba era el hijo del molinero. El hombre le dijo que no y le relat√≥ la historia de la llegada del ni√Īo flotando en una canasta. El rey al darse cuenta de quien era, escribi√≥ una carta y envi√≥ al muchacho a entreg√°rsela a la reina. En la carta dec√≠a que cuando la leyeran deb√≠an dar muerte al muchacho.

Pero el azar quiso que durante el viaje a palacio el joven se perdiera en el bosque. Atra√≠do por la luz de una caba√Īa se acerc√≥ en busca de ayuda. Al llegar vio a una anciana que le pregunto:

– ¬ŅDe d√≥nde vienes?

‚Äď Vengo del viejo molino y me dirijo a palacio. Debo llevar una carta a la reina pero me he perdido y no soy capaz de volver a encontrar el camino.- respondi√≥ el joven.

-¬°Desdichado!¬† – dijo la anciana –¬† √Čsta es una casa de ladrones y morir√°s si te encuentran aqu√≠.

El joven, demasiado cansado para continuar su camino y haciendo caso omiso de la advertencia, se durmió en un banco que encontró. Cuando los ladrones llegaron  preguntaron a la anciana por el muchacho.

– Es un pobre ni√Īo – explic√≥ – que debe llevar una carta a la reina.

Los ladrones cogieron la carta y la leyeron. Pese a su condición tenían buen corazón y sintieron mucha pena por el triste destino que esperaba al joven, así que cambiaron la carta.

A la ma√Īana siguiente, muy temprano, el joven sigui√≥ su camino. La reina recibi√≥ la carta de sus manos y, para su sorpresa y siguiendo la instrucciones de lo que en ella estaba escrito, caso a la hija del rey con el muchacho.

Poco tiempo después el rey regresó a palacio y al enterarse de lo sucedido, muy enojado, dijo a todo su pueblo que quien pretendiese casarse con su hija debería traer tres pelos de oro del diablo.

El joven aceptó de buen grado la nueva condición, pues en el tiempo transcurrido se había enamorado locamente de la princesa, y partió en busca de los tres pelos de oro. A lo largo del camino se fue encontrando con distintos problemas que debería resolver para poder regresar. 

Deb√≠a buscar el motivo por el que no manaba la fuente de vino del mercado, investigar por qu√© se hab√≠a secado el √°rbol de manzanas doradas y, por √ļltimo, para poder cruzar de nuevo el r√≠o deb√≠a buscar a alguien que reemplazase al barquero en su trabajo. El muchacho prometi√≥ resolverlos a su regreso.

Una vez llegado al infierno entr√≥ en la casa del diablo. Al√≠ se encontr√≥ con su esposa, que¬† escuch√≥ conmovida su historia y se ofreci√≥ a ayudarlo. Para ello lo convirti√≥ en una peque√Īa hormiga que escondi√≥ entre sus ropajes.

Cuando el diablo lleg√≥ cansado y se qued√≥ dormido con la cabeza apoyada en su regazo la mujer aprovech√≥ y le arranc√≥ el primero de los cabellos. El diablo se despert√≥ sobresaltado y, enfadado, le pregunt√≥ qu√© hab√≠a pasado. Ella le dijo que hab√≠a tenido una pesadilla y que por eso le hab√≠a tirado del pelo sin querer, porque estaba so√Īando que una fuente de un mercado, que manaba vino, se hab√≠a secado.

-Hay un sapo en el ca√Īo de la fuente –¬† contest√≥ el diablo malhumorado.

La mujer, para tranquilizarlo, comenzó a hacerle caricias y cuando éste empezó a roncar de nuevo le arranco otro cabello. Enojado el diablo le gritó:

-¬ŅQu√© haces mujer?

– He tenido otro mal sue√Īo mi se√Īor. – dijo ella – So√Ī√© que en un pa√≠s lejano un √°rbol que daba manzanas de oro se hab√≠a secado.

РEso es una rata que se come la raíz. No te preocupes, si la matan se recuperará Рdijo el diablo con fastidio.

La mujer siguió de nuevo con sus suaves caricias. El diablo, que estaba realmente cansado, se durmió rápidamente, momento que la mujer aprovechó para tomar el tercer cabello. El diablo, sentándose de un salto le preguntó de malos modos a su mujer:

-¬ŅQu√© has so√Īado esta vez?¬†

– He so√Īado con un barquero que se queja de no tener relevo nunca – respondi√≥ la esposa con voz dulce, simulando estar afligida.

РEl muy tonto solo tiene que poner el remo en la mano del primero que encuentre y éste estará obligado a quedarse en su lugar, es la ley del reino.

Cuando, al día siguiente, el diablo salió de nuevo de la casa, la esposa volvió al joven a su forma humana y le entrego los tres cabellos, deseándole toda la suerte del mundo en su aventura por recuperar a la princesa.

En el camino de regreso fue dando las soluciones a los distintos enigmas y solucionando los problemas que le plantearon con las respuestas que había obtenido del diablo y, en agradecimiento por solucionar los dilemas, recibió un gran saco de manzanas de oro. El rey lo recibió con gusto al ver los tesoros que traía consigo. 

Lleno de codicia y envidia el rey preguntó al muchacho dónde había conseguido esos magníficos tesoros. El joven le dijo que para llegar al lugar deseado debía seguir el camino que llevaba al río y cruzar a la otra orilla, ya que era allí donde crecían aquellas maravillosas manzanas de oro. 

El avaricioso rey se puso en camino y al llegar a la orilla llamo al barquero que, sin dudarlo, puso el remo en su mano. Y así el rey quedó obligado a trabajar de barquero hasta el fin de sus días como castigo por sus pecados.

 

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