La Sirenita

Ariel la Sirenita y Ursula - Cuentos Disney

Cuentos Disney

Erase una vez una linda sirenita llamada Ariel, que vivía en el profundo reino del océano con todas sus hermanas y su padre, el poderoso rey Tritón que gobernaba sabiamente sobre todas las criaturas marinas.

Su padre le había advertido sobre los humanos y lo peligrosos que eran, pero Ariel era muy curiosa y siempre se preguntaba qué habría más allá del agua, fuera de ella.

La sirenita tenía dos inseparables amigos: un cangrejo muy responsable llamado Sebastián y un alegre pez llamado Flounder. Ellos la acompañaban siempre en sus aventuras, sobre todo cuando la princesa curioseaba cerca de la superficie del agua.

En una de esas excursiones, la Princesa Ariel se asomó a ver un gran barco, donde se estaba celebrando una fiesta. Maravillada miraba todo lo que sucedía con atención. Entre las personas que estaban en la cubierta vio a un joven príncipe que estaba divirtiéndose con unos marineros y casi sin darse cuenta se enamoró de él al instante.

Al poco tiempo y terminada la fiesta, una fuerte tormenta comenzó a azotar la embarcación. Las grandes olas golpeaban con fuerza, mientras los marineros desesperados luchaban por salvar el barco. Pero finalmente la embarcación no resistió más y naufragó.

Ariel que estaba observando todo lo sucedido, vio al príncipe caer al mar y hundirse. Desfallecido de cansancio estaba a punto de ahogarse, pero Ariel no pudo resistirse y lo salvó tomándolo entre sus brazos, lo acercó a la costa dejándolo suavemente en la orilla. 

Una vez el príncipe estaba a salvo y mientras esperaba a que se recuperase Ariel comenzó a cantar una bella y dulce canción, que sin ellos saberlo se quedó grabada en el corazón del príncipe.

La sirenita muy contenta regresó al fondo del mar, pero el rey Tritón supo lo ocurrido en la superficie con el barco y el príncipe y, muy enfadado, prohibió a la sirenita regresar jamás con los humanos.

Ariel muy enojada se retiró pensando en su adorado príncipe y en lo injusto de la orden de su padre. Deseaba más que nada en este mundo tener dos piernas para poder ir a la superficie a descubrir sus maravillas y estar junto al apuesto príncipe.

Úrsula, una malvada bruja que espiaba desde hacía tiempo a Ariel, conocía sus deseos y el amor que sentía por el joven príncipe. Con sus artes oscuras la convenció para que hiciera un trato con ella. Le concedió la forma humana pero con una condición. Si al cabo de tres días Eric no le daba un beso de amor para romper el hechizo, ella se quedaría con su alma. 

La intención oculta de Úrsula era chantajear al Rey Tritón para arrebatarle su poder como rey del mar. Para conseguir lo que se proponía, la bruja impuso una condición más a la sirenita. Ésta no podría pronunciar palabra alguna. Mientras durase el hechizo la bruja se quedaría con su voz.

Una vez que la sirenita fue convertida en humana, Ariel consiguió llegar a la playa donde Eric, que estaba dando un paseo, la encontró. Como Ariel no podía hablar, no consiguió hacerse entender bien y el príncipe no supo que era ella quien le había salvado del naufragio. Sin embargo, sin saber muy bien por qué, se sentía atraído por aquella extraña joven, así que la acompañó hasta su palacio.

Al día siguiente, en el segundo dia de la sirenita fuera del mar, los dos jóvenes salieron a pasear en barca. El ambiente era muy romántico y estuvieron a punto de darse un beso. Pero unas malvadas anguilas enviadas por la bruja Úrsula frustraron el encuentro de la pareja. 

La bruja, preocupada, decidió que la sirenita lo estaba haciendo demasiado bien y tenía miedo de que consiguiera con su amor frustrar sus planes. Así que, con un echizo tomó la forma de una bella joven llamada Vanessa, y utilizando la voz robada de Ariel, se apareció ante el príncipe. Eric inmediatamente reconoció la voz y quedó prendado de la malvada bruja, sin saber que todo era una trampa.

Al día siguiente, ya en su tercer dia en el palacio, Ariel se enteró de que el príncipe había anunciado su intención de casarse con una joven llamada Vanessa. La sirenita no tardo en descubrir que Vanessa en realidad era la bruja Úrsula. Así que acudió a la boda con la intención de descubrir el engaño. Los amigos de la sirenita interrumpieron la boda y la furiosa bruja, en el forcejeo, perdió la voz de Ariel. 

La sirenita con su voz recuperada rompió el hechizo lanzado al príncipe para que se enamorase de Vanessa la bruja. El príncipe por fin se dio cuenta de su error y reconoció por fin a Ariel. Pero era demasiado tarde, al intentar besar a Ariel ésta recuperó de nuevo su forma de sirena.

Ariel decepcionada regresó al océano pero en el camino fue apresada por Úrsula que la encerró en una mazmorra. La bruja con la sirenita en su poder obligó al rey Tritón a entregarle su tridente y su poder como rey del océano a cambio de la libertad de Ariel.

Mientras, el príncipe Eric recorría el mar en busca de Ariel y durante la búsqueda se topó con la bruja Úrsula. Trató de luchar contra la bruja, pero esta usó su magia y aumentó su tamaño en proporciones descomunales y con el poder del tridente generó un gran remolino y una terrible tormenta, con los que trató de aplastar a Eric y a la sirenita.

El príncipe Eric continuaba luchando, no se rendía y en medio de la tormenta logró hacerse con un barco hundido. Lo dirigió hacia la bruja y logró atravesar a la enorme Úrsula. Por fin, muerta la bruja, el hechizo sobre el rey Tritón se anuló y de ese modo recuperó al instante todo su poder como rey del mar.

 

El rey Tritón tras lo sucedido comprendió del gran amor que existía entre Ariel y Eric. Aceptó entonces convertir él mismo a la sirenita en humana para que pudiese vivir en la superficie junto al príncipe Eric. Cuando ya se alejaban cariñosamente les dió su bendición.

 

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