El león que se creía cordero

Hace un buen tiempo una oveja encontró a una cría de león abandonada, al verla indefensa se compadeció de ella, y contra toda ley natural decidió darle sus cuidados, tal como lo hizo con sus hijos corderos. El león se sintió a gusto con el cuidado de mama oveja, fue adoptando todas las conductas características de los corderos, rodeado de ellos no se percataba de sus características distintivas, y como aún era un pequeño cachorro nadie lo margino en ese entonces.

Cuando se hizo mayor continuo su vida pensando que era un cordero, pastaba con las ovejas, dormía con ellas, y emitía ciertos sonidos característicos de las ovejas, a pesar de ser diferente en su fisionomía los demás corderos nunca lo hicieron sentir diferentes aunque si notaban sus características diferentes, lo aceptaron así.

Vivió feliz con ellos por mucho tiempo, el apacible modo de vivir de los corderos le dio mucha paz, un buen día, apareció un león que estaba de cacería por la zona, este león era viejo y muy sabio, y estaba dispuesto a cazar una buena oveja para la cena, cuando estaba observando cual oveja era más débil y lenta, vio al león entre ellas pastando como un cordero más, el león viejo se quedó asombrado por lo que había visto, no se lo podía creer. Nunca en su vida había visto algo así. Las ovejas tranquilas con un león en medio de ellas era un espectáculo digno de ver. Continuo pensando sorprendido, de modo que decidió abalanzarse sobre el león, a ver que sucedía, con gran ímpetu fue hacia él, de modo que las ovejas al verlo salieron corriendo para resguardarse del león viejo, y el león hizo lo mismo, corrió y corrió pero al fin el león viejo le dio alcance y acorralándolo lo detuvo. El león joven que se creyéndose cordero, se asustó mucho afirmando que era solo un débil cordero, que no le hiciera daño.

En ese momento el león viejo entendió lo que estaba pasando, mirando al león joven noto que en efecto no sabía que era un león. Más sorprendente aún se creía un cordero del rebaño.

Entonces lo persuadió prometiéndole no hacerle ningún daño a él ni a sus hermanas si lo acompañaba un momento, el león joven acepto, fue de esa manera que lo guio hasta un estanque, donde se detuvieron los dos, acercándose a la orilla la imagen de ambos se reflejaba en el agua quieta del estanque, mira el agua le dijo el león viejo, el joven le dijo veo a dos leones y se llenó de más temor, porque si le temía a uno a dos le temía más, mira bien una vez más dijo el león viejo, pensando el león joven se quedó un rato sin llegar a ninguna conclusión sobre los dos leones, estuvo quieto, a lo que el león viejo le dijo que ese reflejo que veía en el agua era el de ellos dos.

Entonces cuando reconoció su propio reflejo despertó con una fuerza interior, y emitió casi instintivamente un rugido que retumbo por toda la pradera, fue entonces cuando afirmo un león es lo que soy, en ese momento sintió mucha confianza en sí mismo, y su miedo desapareció. Desde ese instante guiado por el león viejo se sintió poderoso. Pero no abandono a su familia de ovejas, más bien se quedó cuidando de ellos con su gran fortaleza, así le devolvió el favor que le hicieron al criarlo y protegerlo con amor. Sobretodo agradecido con mama oveja que le dio tanto afecto y cariño.

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