El flautista de Hamelin

Érase una vez una pequeña ciudad al norte de Alemania, de belleza singular, pero en un tiempo se vio asolada por una terrible peste de ratas, las ratas estaban por todas partes, se metían en los alimentos, mordían a los niños en las cunas, la situación se hizo insoportable, y los habitantes cansados, rodearon el ayuntamiento exigiendo una solución inmediata a la peste que azotaba la ciudad.

Durante horas estuvieron en la alcaldía discutiendo la forma de acabar con la peste de ratas, mientras discutían oían a las ratas roer los archivos, la gente más exaltada que nunca, recriminaban la falta soluciones, y le gritaron calificativos ofensivos al alcalde.

En medio de la discusión intempestivamente, hizo aparición un raro personaje, llevaba una rara capa que le cubría desde cuello hasta los pies formada por recuadros negros. El hombre que la lucia era alto, delgado y con profundos ojos azules. Su piel tostada por las inclemencias del clima hacía contraste con sus cabellos.

Avanzo hasta ellos el desconocido y educadamente pidió disculpas por interrumpir, excusándose y diciendo que él tenía la solución a la terrible plaga que enfrentaban, soy capaz de ayudarlos, afirmo, tengo ciertas habilidades que pueden funcionar para deshacerme de una vez por toda de estas ratas que tantos problemas le causan, yo soy capaz mediante un encanto secreto que poseo atraer a todos los seres vivos del planeta. Uso mi poder con animales que causan daños a las comunidades. Tomen en cuenta que por ser un hombre pobre cobro por mis servicios.

Un millar de florines le ofrecieron tomándolo muy a la ligera. El flautista arranco tres vivísimas notas de la flauta. Al momento un rumor pareció oír un ejército marchar todas las ratas salían de las casas de todas partes atraídas por las notas de la flauta, recorrió todas la calles de la ciudad y las ratas bailando las siguieron hasta el rio donde cayeron todas y se ahogaron.

Los habitantes quedaron pasmados y celebraron, el flautista se dirigió al Alcalde, pidiéndole sus florines, pero el alcalde no lo tomo en serio y le dijo que no podía pagarle tal cantidad de dinero.

El flautista cambio la expresión de su rostro, y el alcalde ya bastante alterado exigió respeto y lo quiso despachar, pero este le dijo que tuviera cuidado de no excitar más su cólera porque podría usar su flauta de manera distinta, no tomándolo en serio el alcalde lo despacho con arrogancia. Se arrepentirá fue lo único que dijo el flautista.

Tres notas bastaron, para que un tumulto saliera a la calle corriendo detrás del flautista, niños de todas partes atraídos irresistiblemente por la música corrieron detrás del flautista, subiendo la montaña, se encamino con las tropas, no podrán subir la intrincada cumbre, sin embargo apenas comenzó a subir las laderas de la montaña se agrietaron y se abrió un ancho portal, cuando el ultimo niño paso se cerró ante los ojos atónitos de los habitantes de la ciudad de Hamelin. Solo un niño que no podía correr se salvó y se lamentaba de su suerte.

El alcalde mando gente de todas partes a buscar al flautista ofreciéndole oro, plata, pero una vez pasado el tiempo se convencieron que ya no había esperanzas de ver a los niños de nuevo y lloraron amargamente, para recordar el suceso se le coloco a la calle, la calle del flautista y se grabó en los muros un ventanal para que todos conocieran la historia, y recordaran como habían perdido a esos niños en la ciudad de Hamelin, todo por no cumplir un pacto acordado.

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