Mi muñeco de nieve

Ayer modelé un muñeco
con nieve de mi jardín,,
con un ajado sombrero
y un palo como nariz.

¡Pobre muñeco de nieve!
tan débil y tan helado,
con tu corazón de hielo
y tu sombrero chafado,
con dos guijarros por ojos
que vinieron río abajo
y los cogí para darte
ojos para ver el campo,
dime lo que ves con ellos
y no te quedes callado
que también te puse boca
y un bigote de estropajo;
dime, muñeco de nieve,
tu que naciste en lo alto
habla de tu madre nube,
de las tierras que has cruzado
hasta, llegar al jardín
donde te formé tan guapo.

Yo sé que el agua es tu abuela,
el agua y el Sol, casados,
tuvieron la madre nube
que hasta mi jardín te trajo.
Pero ¿no sabes hablar?
¡venga pronto, dime algo!.
No me responde el muñeco
y, de preguntar, cansado,
dejo al muñeco de nieve
para jugar en mi cuarto.

Es Nochebuena, campanas
en la torre están tocando,
una luz por la ventana
se cuela y medio asustado
me asomo a ver lo que pasa.
¿Que es eso que brilla tanto
en una noche sin luna
y con el cielo nublado?
tal parece que una estrella
cayó sobre mi tejado…
hay un niño en mi jardín,
parece hambriento y helado,
salgo al encuentro del niño
y le tomo de la mano,
un suave calor inunda
todo el jardín a su paso,
hasta el muñeco de nieve
se estremece ¡Cielo santo
¡ya no está sujeto al suelo,
se me acerca caminando!
¿ y el niño? ¿donde está el niño?
ya no lo tengo a mi lado,
¿cómo ha podido marcharse
si no le solté la mano? .

Dice el muñeco de nieve
–Al Cielo se fue volando.
–¡Que contento estoy muñeco,
te mueves y estás hablando!
–Es un milagro del Niño
–Pues ¡Bravo por el milagro!
que podremos jugar juntos,
que ya no estarás callado
y me contarás historias
y correrás a mi lado.
–Quiero ver mi madre nube.
–Pues vamos, que te acompaño,
súbete sobre mis hombros,
venga sube que te aguanto
y cuando llegues arriba
me subirás de la mano,
viviremos en la nube
y viajaremos volando.
–No puedo llegar al cielo,
desde tus hombros no alcanzo.
–Pues hagamos otra prueba
subiéndonos al tejado

–De allí tampoco se puede
porque es demasiado bajo.
–Nos subimos a aquel monte
verás como si llegamos.
–Cuando lleguemos arriba
mi madre se habrá marchado.

El viento lleva las nubes,
el cielo se queda raso
y mi muñeco de nieve
queda triste y apenado
–No te preocupes amigo,
ya verás como encontramos
a las orillas del lago,
junto a tu abuelita el agua,
la forma de llegar alto
para encontrar a tu madre
que el viento se la ha llevado.

Con mi muñeco de nieve
caminando, caminando,
llegamos a la ribera;
una rana está croando
cantos a la Nochebuena.,
villancicos susurrados
por el viento entre los pinos,
entre los pinos nevados.

Hacia el agua, su abuelita,
tiende el muñeco la mano
y la retira deprisa
pues se derrite al contacto.
–Dime abuelita querida,
dime abuelita,¿que hago
para volver con mi madre?
(Responde el agua del lago)
–Yo no se, pero tu abuelo
puede resolver tu caso,
no debe tardar ya mucho
que su luz está brillando
en la cima de aquel monte.
–¡Pronto, vamos a buscarlo!
–No te impacientes, ten calma;
no es preciso correr tanto,
que ya sabe venir solo,
poco a poco, paso a paso,
yo le diré lo que quieres
y hará lo que venga al caso.
El Sol asomó su cara
y se zambulló en el lago,
se saludaron contentos
el agua y el Sol, hablaron
y el Sol sonriente dijo
–Eso está solucionado.
Mi muñequito de nieve
de nervioso iba temblando,
¡Que calor tan agradable
mandaba el Sol con sus rayos !.
mi amigo, poquito a poco,
se fué convirtiendo en charco,
entonces pregunté al agua
–Digame ¿Que está pasando?
–Tu amigo va con su madre;
con su calor ha logrado
su abuelo volverlo nube
para que vuele a lo alto.

Una nubecilla vuela
donde antes estaba el charco,
rápidamente se eleva,
le digo adios con la mano.
–Adios, muñeco de nieve,
vuela con tu madre raudo,
recuerda, el año que viene
mi jardín te está esperando,
te pondré un sombrero nuevo
y unas gafas y un tabardo;
para tus ojos me llevo
de nuevo los dos guijarros.

En Barcelona a 22 de Nov. del 1969

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