EL HOMBRE LA LIEBRE Y LA SERPIENTE

[responsivevoice_button voice="Spanish Female" buttontext="Leer audiocuento"]

ASMR en español - Cuento susurrado

Cuentos africanos con valores – Fábula Africana. 

Había una vez un hombre que era un gran cazador. Ponía muchas trampas y solía cazar muchos animales con los que alimentaba a su familia.

Una tarde, cansado después de andar durante todo el día, regresó a su casa sin haber conseguido capturar nada. 

Sin embargo, en la última trampa encontró una liebre que se quejaba suavemente por su mala suerte. 

El hombre estaba contento: Por fin tenía algo para comer aquella tarde. 

Pero la liebre le dijo:

-Cazador, no me mates. Si me sueltas quizás un día pueda salvarte la vida. 

El cazador dudaba, pero al fin, compadeciéndose del pequeño animal decidió soltar a la liebre. 

Al llegar a su casa encontró a su mujer y a sus hijos hambrientos y pensó que tal vez no había sido una buena decisión soltar a la liebre. 

Los días siguientes continuó saliendo como siempre a cazar. 

Y una tarde, al regresar, encontró una serpiente aprisionada debajo de un árbol que se le había caído encima. No conseguía por más que lo intentaba librarse ella sola. 

Al ver al hombre le suplicó que le ayudase, y el cazador compadecido la soltó. La serpiente, en vez de darle las gracias, lo atrapó y mientas lo sujetaba fuertemente enrollada a su alrededor le dijo:

-Ya llevo tres días debajo de este árbol y tengo mucha hambre. Así es que, pese a tu ayuda, quiero comerte. 

El hombre estaba desarmado y no tenia fuerza suficiente para librarse de la serpiente. ¿Iba, pues, a acabar en el estómago de ésta?

Pasó por allí un antílope y preguntó qué estaba sucediendo. El hombre le explicó su triste situación, pero el antílope se marchó, diciendo que eso no era cuestión suya. 

Poco después llegó la liebre, que era la misma que él había soltado unos días antes. Interesándose por su situación hizo que el hombre le contase toda la historia. Luego se dirigió a la serpiente y le dijo:

-Tú también cuéntame qué es lo que pasa entre vosotros dos. 

Y la serpiente se lo contó. 

Al final, después de haber escuchado, dijo la liebre:

-No entiendo nada de toda esta historia… Creo que sería conveniente rehacer todo desde el principio, pues así comprenderé mejor. 

La serpiente estuvo de acuerdo: soltó de su terrible abrazo al hombre y se tumbó e hizo que le pusieran el árbol encima. 

Entonces la liebre le dijo al hombre: 

-Ahora que esta serpiente estúpida no puede hacerte nada, puedes marcharte y dejar a esta desagradecida a su suerte. 

De este modo, la liebre tal y como había prometido le salvó la vida al hombre.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.