El zurrón que cantaba

Érase una vez una niña a la cual su tío le regalo un pequeño anillo de oro, la pequeña que apreciaba mucho su regalo, la madre de la niña le decía que tenía que ser muy cuidadosa para no perderlo.

Cierto día la niña va a la fuente a buscar agua, y ella se quiso lavar las manos en la fuente, y se quitó el anillo, lo coloco a un lado y se lavó las manos, luego fue corriendo a su casa cargando el agua, cuando estaba a la mitad del camino, se acordó del anillo en la fuente pero ya estaba muy cerca de casa así que llevo el agua, y regreso por el anillo, pero solo encontró un mendigo con un zurrón en el suelo.

De manera que la niña le pregunto si no había visto un anillo, si está dentro del zurrón tómalo tú misma, cuando se metió a tomarlo, el mendigo cerro el zurrón, y la llevo con él, más te vale que sepas cantar, porque yo no voy a trabajar para darte de comer, dentro del zurrón la niña asustada temía por su suerte.

Llegando a la siguiente ciudad el mendigo comenzó a pregonar, tengo un zurrón que canta, la gente curiosa se acercaba, de modo que se acercó al zurrón y le dijo, canta o con esta lanza te atravieso, la niña dentro del zurrón asustada canto con letra de improvisada inspiración, en este zurrón atrapada estoy, si sigo acá moriré, por un anillo que en mi descuido en la fuente perdí. Las personas impresionadas aplaudían y le lanzaban monedas al mendigo. Pues nadie imaginaba, que dentro del zurrón había una niña, así paso al pueblo siguiente y repetía el espectáculo, mientras la madre impaciente esperaba a su retrasada niña que no llegaba, comenzó a preocuparse, y todos en el pueblo comenzaron a buscarla.

Un día un vecino de la madre de la niña, fue a una ciudad donde se topó con el llamativo espectáculo del mendigo, que decía tengo un zurrón que canta.

Acercándose al zurrón le dijo canta o te doy con esta lanza, la niña repitió la misma canción, en este zurrón atrapada estoy, si sigo aquí moriré, por un anillo que mi descuido en la fuente deje, el vecino noto algo familiar en esa voz. Así que dándole una monedas al mendigo le dijo, gran espectáculo, si vas a mi ciudad de seguro de dinero te llenaras. Así lo convenció, y se dirigió a la ciudad de origen de la niña. Allí el vecino le conto a sus padres, de modo que estos prestando mucha atención al espectáculo, se dieron cuenta que la voz que salía del zurrón era la de su hija. Así que la madre invito al hombre a comer a su casa, el hambriento mendigo no podía despreciar una comida, así que fue, cuando estaba en la casa, ella le dijo que dejara el zurrón y fuera a la cocina con su marido, el mendigo soltó el zurrón y se fue a la cocina, allí la madre aprovecho y lo abrió, y era su hija para su tranquilidad estaba bien, luego metió al perro y al gato dentro del zurrón y lo cerro. El mendigo satisfecho se retiró y a la siguiente ciudad se dirigió, pero cuando el espectáculo quiso repetir, el zurrón no canto, impaciente lo sacudió, la gente se molestó, el mendigo abrió el saco y de pronto salió el perro y lo mordió, y el gato lo araño, la gente decepcionada lo golpeo, así que el mendigo se fue maltrecho.

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