La muerte madrina

Un hombre pobre tenía 12 hijos y no podía sustentarlos al tener el numero 13 decidió entregarlo al primero que pasara por el camino. Así paso Dios y le dijo quiero ser padrino de tu ultimo hijo, y el hombre dijo que no porque según el Dios le da más a los ricos y deja a los pobres pasar hambre. Paso el diablo y este le pregunto ¿qué buscas? Si me escoges le daré a tu hijo mucho dinero, el hombre se negó porque el diablo siempre engaña a los hombres. Se encontró con la muerte flaca y en los huesos, y le dijo quiero ser la madrina de tu hijo, ¿Quién eres? Dijo el hombre soy la muerte que hace iguales a todos los hombres, el hombre dijo serás tu porque no haces diferencia entre los hombres, yo hare rico y famoso a tu hijo. El domingo será el bautizo llega a tiempo.

El chico creció y su madrina le dijo que la siguiera, voy a darte ahora mi regalo de madrina te hare un medico muy famoso, cuando visites a un enfermo, me encontrara en la cabecera de su cama si se va a curar con la hierba que te daré, lo atenderás y se salvara. Pero si me vez a los pies de la cama no se salvara, no des a nadie la hierba contra mi voluntad porque lo pagaras.

En poco tiempo el joven se convirtió en un medico famoso. Un día lo llamaron a ver a un rey que estaba muy enfermo, y la muerte estaba parada a los pies del rey, el medico pensó si pudiera engañar a la muerte tan solo una vez, se enojaría pero como es mi madrina tal vez me perdone, tomo al rey le dio vuelta a la cama y la muerte quedo junto a la cabeza y entonces le dio la hierba y el rey se recuperó. La muerte enojada lo amenazó diciéndole, me has engañado, por una vez, te lo pasare, por ser tu madrina, si lo vuelves a hacer lo pagaras.

Después la hija del rey enfermo, el médico llego, una vez más la muerte se situó a los pies del enfermo, el muchacho recordó la amenaza, pero al ver la belleza de la joven, y la felicidad que podría darle casarse con ella se trastorno tanto que no pudo razonar con claridad. No vio la furia que expresaba su madrina, ni como ella lo amenazaba con su puño derecho apretado, tomo a la hermosa princesa en sus brazos con los pies en la almohada y la cabeza en los pies, y le dio la hierba, al poco rato la princesa fue recuperándose y se animó hasta estar perfectamente bien. La muerte furiosa porque la engañaron de nuevo, fue a grandes zancadas a casa del médico diciéndole, esto se acabó, ahora te llevare a ti sin remedio, lo tomo con su mano fría con tanta fuerza que el pobre muchacho no se podía soltar, y se lo llevo a una cueva muy profunda con muchas velas. Las velas que vez son vidas de hombres, las pequeñas son las de los ancianos y algunos jóvenes también tienen unas pequeñas. ¿Cuál es mi luz? Pregunto el médico y la muerte le enseño una vela casi consumida, madrina dame una luz nueva, a lo que ella le dijo, no puedo mientras no se apague una vela. Hizo las veces de obedecerle y busco un vela nueva, pero de pronto tiro la pequeña y se apagó y el medico se desmayó, cayendo en manos de la muerte.

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