Blancanieves

Había una vez, una reina a la que le gustaba coser sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Era invierno y nevaba, los copos de nieve caían del cielo como plumones, mirando nevar, la reina se pinchó el dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve sobre el marco de ébano de la ventana. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo: ¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano!

Sus deseos se hicieron realidad, pues poco después dio luz a una niña tan blanca como la nieve, tan sonrosada como la sangre y de cabellos tan negros como el ébano. La madre muere al nacer su hija y un año después el rey contrae matrimonio con una mujer muy bella pero orgullosa y vanidosa. Tenía un espejo mágico que cuando se miraba frente a él, le preguntaba:

—¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

Entonces el espejo respondía:

—La reina es la más hermosa de esta región.

Pero la pequeña Blancanieves, a medida que crecía, se volvía cada vez más hermosa. Un día ocurrió que cuando la reina preguntó al espejo sobre la más bella del reino, éste respondió que Blancanieves era la más bella. La reina furiosa y llena de envidia, ordena a uno de sus cazadores llevar a Blancanieves al bosque y asesinarla, y como prueba de ello, debía traer su corazón.

El cazador obedeció y se la llevó, pero cuando quiso atravesar el corazón de Blancanieves, esta se puso a llorar y suplicó para que la deje correr al bosque. Como era tan linda, el cazador tuvo piedad de ella y la dejó ir. Y como debía llevarle una prueba a la reina, le llevó a ésta un corazón de Jabalí.

Blancanieves corrió y corrió hasta toparse con una pequeña cabaña, entró y vio una larga mesa con siete platitos llenos de comida y siete vasos llenos de vino. Y en el otro extremo, había una fila de siete camas. Muerta de hambre y de cansancio, toma un poco de comida de cada plato y bebe un sorbo de vino de cada vaso, paso siguiente, se acuesta a dormir.

La cabaña pertenecía a unos siete enanos que se dedicaban a la minería, cuando regresaron de trabajar, vieron que las cosas no estaban en su lugar. Notaron que alguien había comido de sus platos y bebido de sus vasos, buscaron por toda la casa hasta que vieron a Blancanieves dormir profundamente en una de las camas. Se congregaron todos alrededor de la cama, pero como aquella chica era tan bella, decidieron no despertarla.

Al día siguiente, Blancanieves le cuenta lo sucedido a los enanos, y ellos, sintiendo lástima por la pobre joven, le permitieron quedarse en su cabaña.

Entre tanto, la reina en el palacio pregunta a su espejo nuevamente sobre quién es la más hermosa de la región, a lo que el espejo responde:

—La reina es la más hermosa de este lugar, pero pasando los bosques, en la casa de los enanos, la linda Blancanieves lo es mucho más.

La reina furiosa porque el cazador la había engañado, decide deshacerse de Blancanieves ella misma. Con su magia, crea una manzana envenenada y se transforma en una anciana, a la mañana siguiente se dirige a la casa de los enanos y llama a la puerta.

—No temas hija mía, sólo vengo a traerte manzanas. Tengo muchas y no sé qué hacer con ellas.

Blancanieves abre la puerta y acepta la manzana que le tiende la anciana, da una mordida, y cae muerta.

Cuando llegaron los enanos y la encontraron muerta, lloraron mucho por su partida. A la mañana siguiente se disponían a enterrarla en un ataúd, pero la idea de tenerla bajo tierra no les convencía, de modo que fabricaron un ataúd de cristal con una inscripción en oro que decía: Aquí yace la hija de un Rey. Luego la llevaron hasta la cumbre de una montaña.

Un día, un príncipe pasa por el bosque y se encuentra con el ataúd de cristal, ve a Blancanieves dentro, quien parecía sumida en un sueño profundo, y se enamora de ella. Le suplica a los enanos que le permitan llevar el ataúd a su castillo, prometiendo cuidarla y velarla siempre. Los enanos aceptan, y cagan con el ataúd por el bosque, pero tropiezan con una roca. La sacudida hizo que la manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en la garganda, saliera disparada hacia afuera. Blancanieves abrió los ojos de nuevo.

Pasado un tiempo se casa con el príncipe, de quien ella también se había enamorado y vivieron felices por siempre.

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