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Culibillas y las hormigas blancas

La diosa Culibillas, una joven hermosa, rodeada por miles de hormigas blancas que la cubren como un manto brillante bajo la luz de la luna en los Pirineos.

La unión de las hormigas blancas salvando a la diosa Culibillas.

🏔️ La Leyenda de Culibillas y el Secreto de la Montaña Blanca

¡Hola, niños! Acercaos, que hoy os voy a contar una historia maravillosa. ¿Os gustan las montañas? Seguro que sí. Pues hace mucho, muchísimo tiempo, cuando el mundo era joven y la magia flotaba en el aire como el polen en primavera, vivía una chica llamada Culibillas.

Culibillas no era una niña cualquiera; era la hija de dos gigantes bondadosos llamados Anayet y Arafita. Aunque eran muy grandes y fuertes, eran humildes y cuidaban de su ganado con mucho cariño. Pero lo más especial de Culibillas era su corazón. Era tan amable y dulce como un pastel de crema. 🍰

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A Culibillas le encantaban todos los animales, pero tenía unas amigas muy curiosas: ¡las hormigas! Pero no eran hormigas negras y pequeñitas como las que vemos en el jardín. ¡Oh, no! Eran unas preciosas hormigas blancas, brillantes como perlas. Culibillas pasaba horas jugando con ellas, y las hormigas la querían tanto que le hacían cosquillas en los pies para verla reír.

Pero, ¡ay!, no todo era alegría. En la cima de una montaña oscura y tormentosa vivía un dios llamado Balaitús. Balaitús era un grandullón con muy mal genio. Siempre estaba enfadado, gruñendo y lanzando rayos y truenos cuando algo no le gustaba. Era un abusón que no sabía usar sus palabras, solo sus gritos. ⚡

Un día, Balaitús miró hacia abajo y vio lo feliz que era Culibillas. Y como él no sabía ser feliz por sí mismo, sintió una envidia terrible.
—¡Esa chica es demasiado alegre! —bramó Balaitús con su voz de trueno—. ¡La raptaré y me la traeré a mi castillo de nubes grises!

Balaitús bajó de su montaña haciendo temblar la tierra. ¡Bum, bum, bum! Pero los padres de Culibillas, valientes como leones, se pusieron en medio y le dijeron:
—¡No te la llevarás, Balaitús! ¡Déjala en paz!

Balaitús se puso rojo de furia, como un tomate a punto de explotar.
—¡Volveré mañana! —gritó amenazante—. ¡Y nada podrá detenerme!

🦊 Balaitús tenía mucho que aprender. Encuentra grandes enseñanzas en nuestras Fábulas de Esopo.

Lo que el malhumorado gigante no sabía es que una pequeña hormiguita blanca lo había escuchado todo. ¡Qué lista era! Corrió (bueno, voló a lomos de un pajarito) hasta el hormiguero y avisó a todas sus hermanas.

—¡Tenemos que salvar a nuestra amiga Culibillas! —dijeron las hormigas—. ¡Tenemos un plan!

Cuando Balaitús regresó al día siguiente, Culibillas estaba durmiendo en el prado. Las hormigas, en silencio absoluto (shhh, ni un ruido), subieron por su vestido y cubrieron a Culibillas entera. Como eran blancas, parecía que Culibillas había desaparecido y que en su lugar solo había un montón de nieve brillante. ❄️

Balaitús llegó pisando fuerte. Miró a un lado. Miró al otro.
—¿Dónde está? —gruñó—. ¡No la veo!

Su enfado se hizo tan grande, tan enorme, que dejó de pensar. Cuando nos enfadamos mucho, a veces hacemos tonterías, y eso le pasó a Balaitús. Empezó a dar patadas al suelo y a romper las rocas. ¡Qué bruto! Sin querer, con sus pataletas, destrozó las casitas de las pobres hormigas blancas. 🐜

El ruido despertó a Culibillas. Al abrir los ojos, vio el desastre. Vio a Balaitús gritando y rompiendo todo, y vio a sus queridas amigas las hormigas corriendo asustadas sin tener dónde esconderse. Sus casitas estaban rotas.

Entonces, sucedió algo extraordinario. Culibillas no sintió miedo, sintió amor. Sintió tanta pena por sus amigas que su corazón brilló con una fuerza mágica.

—¡No dejaré que os hagan daño! —exclamó Culibillas—. ¡Si no tenéis casa, yo seré vuestra casa!

Y en ese momento, la magia del amor, que es más fuerte que la magia del enfado, transformó a Culibillas. Sus pies se volvieron de piedra fuerte, su vestido se convirtió en praderas y su cuerpo creció y creció hasta tocar el cielo. ⛰️

¡Culibillas se había convertido en una montaña preciosa y enorme!

En su pecho de piedra se abrieron cuevas y túneles perfectos para que todas las hormigas blancas entraran a vivir, seguras para siempre. Balaitús, al ver aquella montaña majestuosa, se sintió pequeño y tonto, y se marchó refunfuñando a su nube gris, solo y aburrido.


💡 ¿Qué hemos aprendido hoy?

¿Habéis visto la diferencia entre Balaitús y Culibillas?

  • 🔴 El enfado de Balaitús: Cuando se enfadó y gritó, solo consiguió romper cosas y quedarse solo. El enfado descontrolado destruye lo bonito que tenemos alrededor.
  • 🟢 El amor de Culibillas: Ella pensó en los demás antes que en sí misma. Su empatía creó algo nuevo y maravilloso: un refugio seguro.

Recordad, niños: La fuerza bruta rompe, pero el corazón construye. ❤️

Y así es como nació Formigal, el lugar de las hormigas, donde la montaña Culibillas sigue abrazando a sus pequeñas amigas hasta el día de hoy.

Guía de Aprendizaje

🐜 Culibillas: La Bondad que Mueve Montañas

La leyenda de la diosa Culibillas nos enseña que la verdadera grandeza no está en el poder, sino en la protección de los más vulnerables. Es una historia ideal para explicar cómo nuestras acciones bondadosas crean lazos de lealtad inquebrantables.

❄️

Reciprocidad

Culibillas cuidaba de las hormigas, y cuando ella estuvo en peligro, fueron ellas quienes la salvaron. Cosechamos lo que sembramos.

🏔️

Unión y Fuerza

Incluso los seres más pequeños, trabajando unidos, pueden enfrentarse a gigantes y proteger lo que aman.

💬 Charla en Familia:

  • 🐜 ¿Por qué crees que Culibillas prefería jugar con las hormigas blancas antes que con otros dioses poderosos?
  • 🐜 ¿Qué sacrificios hacemos nosotros por nuestros amigos o por la naturaleza?

🔍 Actividad: «El Manto Protector»

Busca en el jardín o en un parque pequeños seres vivos. Observa cómo trabajan juntos y dibuja cómo sería tu propia «montaña mágica» donde todos los animales estuvieran seguros.

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