🐻 El Osito y la Miel 🍯
Un cuento sobre escuchar a los padres
Al osito le encantaba, le volvía loco la miel. Todos los ositos son así. Si por él fuera, se habría comido toda la miel del mundo.
Esta era la verdadera razón por la que se pasaba el día entero con el hocico metido en los dulces panales. Su madre le advertía de los peligros a los que se exponía.
– Osín, no te metas en donde no te llaman, que un buen día te vas a ganar un aguijonazo –.
Pero el osezno no le hacía caso, no atendía y no escuchaba las advertencias de la madre, que con tanta experiencia sabía a lo que el pequeño se exponía. El seguía impasible en su labor diaria de buscar las colmenas y meter su nariz en ellas degustando las dulces mieles del éxito hasta quedar agotado de tanta dulzura.
Las abejas 🐝 comprendiendo el gusto que el osito tenía por la miel dejaban que tomase la cantidad que quisiera, pero ya el osito estaba llegando al punto de destrozar todo el panal y esto molestaba a las laboriosas abejas.
Un día lo escarmentaron proporcionándole un fuerte aguijonazo en la nariz que lo dejó varios días acostado en cama con fuertes dolores y su nariz roja e hinchada 🤕.
Su madre, molesta y pesarosa, le dijo que ya había vivido lo que tantas veces ella le advirtió.
💡 La lección de mamá
«Donde las palabras no llegan, un fuerte aguijonazo penetra.»
🎓 Reflexión para hablar con los niños
- ❓ Pregunta: ¿Por qué crees que la mamá de Osín le decía que tuviera cuidado?
- 👂 Escuchar: A veces los mayores nos advierten no por molestarnos, sino porque tienen más experiencia y saben lo que puede pasar.
- ⚖️ Moderación: Está bien que nos gusten las cosas dulces (o jugar), pero si abusamos y molestamos a los demás (como a las abejas), al final tendremos problemas.
La historia de Osín es una metáfora clara sobre el autocontrol y las consecuencias naturales de nuestros actos. A diferencia de otros cuentos donde el «castigo» viene de un villano, aquí la consecuencia (el picotazo) es el resultado directo de ignorar una advertencia de seguridad y de invadir el espacio ajeno. Utiliza este relato para explicar a los niños la diferencia entre «disfrutar» y «abusar»: las abejas compartían su miel gustosas hasta que el osito empezó a destrozarlo todo. Es ideal para dialogar sobre por qué los padres ponen normas (no por capricho, sino por experiencia) y cómo nuestros deseos, si no tienen freno, pueden terminar haciéndonos daño a nosotros mismos y a los que nos rodean.

