Esta antigua fábula de Esopo nos cuenta una historia sorprendente sobre un rey que tenía tanto miedo de perder a su hijo, que intentó encerrarlo en una burbuja de cristal. Pero, ¿sirve de algo intentar huir de nuestros miedos? ¡Vamos a descubrirlo! 🦁🏰
Había una vez un anciano rey muy miedoso que tuvo un sueño terrible. En su sueño, vio cómo su único hijo moría atacado por las garras de un león. 🦁💤
El rey se despertó muy asustado. Tenía tanto miedo de que el sueño se hiciera realidad, que mandó construir una torre inexpugnable (tan fuerte que nadie podía entrar ni salir) y encerró allí a su hijo para que ningún animal pudiera hacerle daño. 🏰🔒
Para que el joven príncipe no se aburriera, el padre mandó pintar en las paredes de la habitación animales de todo tipo. Había pájaros, caballos… y también dibujaron un león. 🎨🖌️
Pero el plan del rey no funcionó. El joven, en lugar de estar agradecido, se sentía cada vez más furioso por estar encerrado. Odiaba ver aquellas pinturas que le recordaban que no era libre.
Un día, el muchacho se acercó al león pintado en la pared y le gritó:
— ¡Endemoniado animal! 😡 Por tu culpa estoy encerrado en esta cárcel. Mi padre te tiene miedo a ti, ¡y yo pago las consecuencias! ¿Cómo podría castigarte?
Y entonces, ciego de rabia, le dio un fuerte puñetazo a la pared con la intención de «reventar» el ojo del león pintado. 👊💥
Pero la pared era de madera dura. Al golpear, una pequeña astilla se le clavó debajo de la uña. Parecía una herida pequeña, pero le dolió muchísimo. 🤕
Con los días, el dedo se le hinchó, la herida se infectó y al joven le dio una fiebre muy alta. A pesar de los cuidados, el príncipe no pudo recuperarse y terminó falleciendo.
Al final, el león pintado (y el miedo del padre) causaron justo lo que querían evitar. De nada sirvió la exagerada prudencia del rey.
📜 Moraleja de la fábula
«A veces, por intentar evitar un problema a toda costa, acabamos provocando que suceda. Debemos aceptar que hay cosas que no podemos controlar y vivir sin miedo.»
Esta fábula, aunque tiene un final duro, es una herramienta excepcional para hablar sobre la sobreprotección. El padre, queriendo evitar un daño a su hijo, le causó uno mayor al privarle de libertad. Utiliza esta historia para reflexionar con los niños sobre cómo el miedo excesivo nos paraliza y nos impide vivir. También es fundamental analizar la reacción del hijo: su ira descontrolada fue la causante final de su herida. Es un ejemplo perfecto para enseñar que golpear cosas (o paredes) cuando estamos enfadados nunca soluciona el problema y suele hacernos daño a nosotros mismos.

